viernes, 24 de enero de 2014

No nos puede ir mejor


La campaña de suscripciones a 15 euros de la revista Bostezo finaliza mañana sábado a las 00.00h.    www.revistabostezo.com/suscripcion.php


A menos de 48 horas de cierre de la campaña de suscripciones a 15 euros, Bostezo agota en estado de vigilia lo que pudiera ser el principio del fin de la revista. "No nos puede ir mejor", se puede leer en la parte superior del fronstipicio de la redacción, ubicada en un semiderruido edificio del siglo XVII. Se sienten las miradas de cansancio por los dos meses de campaña, aunque los ánimos parecen relajados; solo el irascible Salvador Salgueiro amenaza con quemarse a lo bonzo en el interior de los baños de la Estación del Norte, mientras hace cálculos optimistas de su acción: "al menos podríamos conseguir tres me gustas más en la página".

"Hicimos lo que pudimos", señala con espíritu deportivo una comedida Daría Barbate, que ve peligrar su condición de becaria en Bostezo. "No importa, para la mierda que me pagaban. Tengo una oferta de una productora de cine post-porno en Singapur".

"Si nunca dijimos cuándo íbamos a sacar el próximo número, ahora no vamos a adelantar tampoco el cierre", comenta Buscarini, que anuncia que, por si acaso, el próximo concurso de Bostezo estará centrado en la redacción de panegíricos a revistas extintas. "Tampoco es mejor morirse", se autoparafrasea Héctor Arnau, que escribe en la revista con el nombre de Alba Rico. El anuncio de la posible desaparición de esta publicación de arte y pensamiento ha provocado muestras de júbilo entre representantes del Alto Comisionado Nacional por la Idiotización Colectiva, encargado del programa gubernamental Molicie y Embrutecimiento. "Que se jodan", reza un escueto comunicado del Alto Comisionado que, en su batalla por la eliminación de cualquier atisbo de actividad neuronal, celebra el posible cierre de una revista que invita a sus lectores-as a mantenerse en oxigenante estado de alerta, en abierta lucha contra el estado amorfo y tonto-el-haba que el que poder ha diseñado para sus conciudadanos.

"¿Quién no nos dice que puede ser que a las 23.59h del sábado cientos de personas se suscribirán de golpe a Bostezo?", se pregunta Buscarini, tratando de insuflar ánimos en redacción. "¿Quién nos dice que no es posible?"

"Yo", señala la Barbate, más realista.


Estamos en plena forma para seguir dando batalla. Nos quedan todavía los dos números que editaremos durante el 2014; os los debemos a los que estáis mostrando vuestro apoyo al proyecto con vuestra suscripción. Y luego pues ya saben: de derrota en derrota hasta la victoria final. Vénganse mañana al Monterey y lo celebramos. No olviden que hasta la medianoche del sábado al domingo pueden suscribirse a la revista por solo 15 euros. ¿Te imaginas que al final solo nos faltara 1 suscripción? Gracias, un abrazo.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Catacumba, resta y sigue

El festival de cine CATACUMBA celebra del 25 al 28 de diciembre su 12ª edición en la localidad valenciana de Godella. www.catacumba.org

POR PACO INCLÁN

¿Cómo tocar techo sin salir del fondo?
A Sergi, Javi y Montse (lo que aparece si quitas los logos)

Versiones del cartel de esta edición diseñado por Leviathan

Tengo la sensación, nunca antes había intentado de formularla, de que la pobreza siempre contiene mayor carga semántica que la riqueza. Se puede conocer el grado de solvencia económica de un proyecto dependiendo de la cantidad de lirismo que contenga su nomenclatura. El sector que tengo más analizado es el de los libros. Si, por ejemplo, una editorial se llama Retorcidos Sueños Caligráficos, Ediciones del Cuerpo Literario Más Allá de la Penumbra, La Pluma Cojonera o El Umbral de los Libros Imposibles es que no tienen ni un duro. Cuando una editorial tiene pasta se llama La Editorial a secas o, como mucho, Editorial Algo. Así, sin mayores circunloquios.

viernes, 13 de diciembre de 2013

SUSCRIBIRSE A UNA IDEA

Tu suscripción a Bostezo es importante

En los últimos meses estamos recibiendo buenas vibraciones alrededor de la revista Bostezo. Ya sea por mail, por las redes sociales o en viva voz cada vez más gente nos anima a seguir con el proyecto, nos ofrece su aliento. Lo que llamaríamos «estructura emocional» de la revista se va consolidando. Y eso es motivo para tirar hacia  adelante con más fuerza si cabe.

Ha llegado el momento de que ese imprescindible apoyo moral se conjugue con el aumento del número de suscripciones. Nunca antes lo habíamos formulado de forma tan explícita  ̶ y eso que las hemos pasado canutas en algunos momentos ̶ , pero en la actualidad la única manera de pensar que la revista pueda sobrevivir a medio y largo plazo es que un nutrido grupo de personas considere que merece la pena suscribirse a la idea de Bostezo. Como sabemos que no está el horno para bollos no hemos querido afectar demasiado a vuestros bolsillos: hasta el 25 de enero del 2014 suscribirse a Bostezo cuesta sólo 15 euros por 3 revistas (la 9, la 10 y un número anterior) y un puñado de complementos. Preferimos pensar que seréis MUCHOS los que pagaréis un POCO. El objetivo con esta campaña, que finaliza el 25 de enero del 2014, es comprobar si la revista cuenta con el suficiente apoyo social que permita pensar en su supervivencia más allá del número 10. Para esta primera fase nos hemos propuesto 500 suscriptores-as, lo cual no es ni mucho ni poco: es lo que necesita la revista para asentarse en una estructura más solida que permita pensar en su supervivencia a medio y largo plazo. Para suscribirse sólo son 3 clicks, incluido éste.

Suscribirse ahora a Bostezo no es sólo suscribirse a su revista. Es suscribirse a una idea. A la idea con la que comenzamos hace ya cinco años y que hemos defendido a pesar de los esfuerzos económicos que supone: ofrecer un medio de comunicación libre de ataduras temporales (la asumida 'aperioricidad'), mercantiles, políticas y publicitarias, y que rezumara libertad en la edición de sus contenidos. Una idea que fuera difícil de encasillar, concebida desde el humanismo y el librepensamiento, entre el estupor y el desenfado. Una idea que no queremos cambiar: Bostezo será Bostezo o no será. Por otra parte, hemos trasladado esa idea a todas las actividades que hemos realizado alrededor de la revista, y de las que muchos y muchas habéis formado parte: concursos, 'saraos', conciertos, recitales, jornadas (Europa Gitana) o la edición de Estellés euskaraz, el primer libro bilingüe valenciano-vasco de la historia de la literatura (por citar algunos ejemplos).

Estamos convencidos de que esa idea puede seguir teniendo cabida en nuestro maltrecho ecosistema cultural y mediático. Hemos remado mucho para llegar hasta aquí y agradecidos estamos a los que habéis remado por Bostezo, para mantenerlo a flote con mala salud de hierro. Pero ahora necesitamos de un pequeño esfuerzo de muchos para que el barco se mantenga sobre la superficie.

Estamos construyendo el Bostezo del futuro. Las fuerzas y las ganas siguen intactas. Pero necesitamos sentir que contamos con los pilares necesarios para sustentarlo. Y éstos son los suscriptores y las suscriptoras. Cada suscripción cuenta. La tuya también es importante. Un abrazo.

Ahora sí, Salvemos Bostezo. ¡A por todas!


Desde la redacción Bostezo, 11-12-13

viernes, 23 de agosto de 2013

Valencia en datos... algunos

POR VÍCTOR SAMSA
Artículo relacionado: ¿Dónde están los datos? (Bostezo nº8, Valencia y (p)resentimiento)

Las estadísticas tienen la ignominiosa función de siempre decir la verdad a medias. Es la eterna paradoja del vaso medio vacío o medio lleno. Ambas cosas podrían ser ciertas y falsas al mismo tiempo. Posiblemente el vaso esté a medio camino de todo. Se podría decir que la certitud de los datos, no dependerá sólo de cómo quieran mirarse, sino más bien de quién llene el vaso –o lo vacíe-. Citar una fuente u otra requiere de cierta inmoralidad estadística. Cuando se inició la andadura de referenciar a Valencia en datos, se pretendía mostrar con esta idea aquellos datos, oficiales o no, que acarrean el devenir numérico de 5.009.931 personas –arriba o abajo, según pasan las horas- que cohabitan en un territorio con más nombres que cifras oficiales.

La ruina y el éxito


POR RAÚL MINCHINELA
www.minchinela.com
 Artículo relacionado: Vámonos de rutas (Bostezo nº8, Valencia y (p)resentimiento)

Los arquitectos románticos del siglo XVIII incorporaron a sus construcciones un aderezo innovador: falsas ruinas. Junto a los castillos de los nobles, adornando el paisaje, colocaban unas columnas griegas semiderruidas, o unas paredes de abadía a medio desmorone. Vestigios fabricados, restos monumentales de lo que no sucedió nunca. Lo que buscaban esas construcciones era engranar la estirpe con la historia, que era un descubrimiento reciente. Hasta la ruptura de Galileo, la Biblia era el documento histórico que prevalecía: el tiempo era estable, la realidad era inmutable y el hombre estaba en el centro de todas las cosas. Con el enciclopedismo, se invalidó su supremacía, y se abrió un espacio para las civilizaciones que no se incluían en el libro sagrado. "Una característica inconfundible de la Ilustración, dice Hans Blumenberg, ha sido el empeño en dar más tiempo al pasado". Las ruinas falsas maquillaban los territorios que no tenían civilizaciones pasadas, colocaban un abolengo a golpe de estructura.


Cuando comer es un lugar



POR MARIVÍ MARTÍN
La Cuina Furtiva / Desayuno con Viandantes
Artículo relacionado: La rebelión de las tostadas (Bostezo nº8, Valencia y (p)resentimiento) 


Durante un par de años unos amigos míos vivieron en la calle de Raga de Valencia, un callejón de apenas dos metros de ancho que se perdió en los recodos de algún plan urbanístico y ha mantenido su trazado medieval hasta hoy. Las ramas de uno de los ficus centenarios del antiguo Huerto de Raga caen sobre este callejón, y a su sombra vivían mis amigos, en una planta baja. Me gustaba visitarles al mediodía porque comer con ellos era comer en la calle: sacar a la puerta de casa la mesita y las sillas, el perol de arroz, los vasos con vino, el trozo de pan y el melón.

lunes, 22 de julio de 2013

2º Premios Bostezo en homenaje a libreros, lectores y colaboradores



El pasado 22 de diciembre, un día después del fin del mundo, la revista Bostezo hizo entrega de sus premios bianuales en homenaje a sus lectores, colaboradores y libreros que hacen posible que, contra todo pronóstico, la publicación siga su curso con tan mala salud de hierro. En la filosofía de estos premios los galardonados se comprometen hasta el final de su reinado (diciembre 2015) a representar a Bostezo ante sus respectivos gremios, mostrando en todo momento un comportamiento de sobria moral e intachable civismo. La solemne ceremonia, a la que asistió Pepe Bernabé y que finalizó con el concierto de la Espinete Jazz Band, tuvo lugar en el centro cultural El Matadero de Godella. Los premios son de lujo: tres fotografías del periplo chino de Sergi Inclán. Son ellos.


 Colaboradores

Foto: Eva Máñez/Desayuno con viandantes en imprenta Vila.
Raquel García Sáez. Siempre dispuesta a enviarnos un link relacionado con el próximo dossier, a involucrarse en el jurado de  variopintos concursos, en una mesa redonda, una entrevista o en lo que faça falta. Representa a esos colaboradores que desde el back-stage alientan para que sigamos en el barco. Estamos convencidos de que si le sobraran un millón de euros donaría el 0'7% a Bostezo y eso es de agradecer. Su labor invisible se hizo patente en la recogida del premio: estaba tomándose un café en el bar de enfrente.

Foto: Sergi Inclán
Libreros
Inés Plasencia. Todoterreno y pundonor. Colaboradora, lectora y distribuidora de la revista, afirma querer postularse como su directora vitalicia, cargo que, con ese ímpetu, conseguirá en breve. En esta ocasión quisimos premiarla por introducirnos en la librería que más bostezos vende en el mundo: Laie-Caixa Forum Madrid. Cuando le preguntamos por la fórmula, nos contesta: porque están visibles al público, nada más entrar a mano izquierda. Ojalá cunda el ejemplo.


Foto: Sergi Inclán

 Lectores
José María Ferrando jr. El conocido gritaire es lector voraz donde los haya. Se lo lee todo. Afirma haber descifrado unos criptogramas con mensajes capitalistas en la suela de unas zapatillas chinas. Infatigable detector de erratas, para tortura de la redacción de Bostezo. Es el suscriptor con mayor optimismo en el porvenir de la revista: confía en recibirla en el buzón de su casa hasta el número 16. Se lee cada bostezo de cabo y a rabo y, pese a ello, consigue mantener cierta apariencia humana. Aunque cada vez menos.








Aquí podéis ver la 1ª edición de los premios.

miércoles, 17 de julio de 2013

Valencia, corazón hipster (Valencia street, Mission, San Francisco, CA)

POR ANDREA BLUM
Periodista y artista culinaria
 

Un Parklet público frente a la cafetería Four Barrel. Algunos de los comerciantes más jóvenes de la calle ven la introducción de la "tercera ola" de Coffe Shops como un punto de inflexión en la calle. Otros se burlan, y dicen que han transformado las cafeterías en cubículos de trabajo de personas que no se hablan.

A Public Parklet in front of Four Barrel Coffee House. Some younger shopkeepers on the street see the introduction of  “third wave “ coffee houses as a turning point for the street. Others scoff at the idea and say it turned coffee shops into online work cubicles with people who don’t speak to one another.


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Nathan Billings, de 36 años, en Photobooth, una tienda especializada en retratos ferrotipo y cámaras Instamatic. "Lo realmente grande de Mission es que la gente valora lo auténtico. Sin ellos, un lugar como este no podría existir."
 
Nathan Billings, 36, stands in the shop Photobooth that specializes in tintype portraits and instamatic cameras. "The great thing about the Mission is that people value what is real. Without them, a place like this couldn’t exist.”

lunes, 15 de julio de 2013

Domingo en el océano (informe tonto)


Ayer me tragué entero un partido de beisbol. El juego no acaba hasta que uno gana y pierde el otro. Tardaron tres horas en resolverlo. Debe de tener su gracia, pero todavía no se la encuentro.

Cada vez que pido una hamburguesa me cercioro primero de que haya cerca un baño. Por si acaso.

Son muy amables, pero no sé qué estarán pensando por dentro.

Distinción racial del mar. Latinos y negros se bañan en primera línea; más alejadas de la orilla se divisan blancas velas de yates reposados sobre la superficie. Al fondo se otean cargueros que deben estar atestados de currantes made in China por dentro. Supongo.

He vuelto a engancharme a los tacos. De lengua.

Resido en una villa rodeada de un bosque de secuoyas. Con coyotes, artistas, mosquitos, lagartijas y otros bichos. No me quejo.

jueves, 4 de julio de 2013

Valencia Semanal, un semanario contra el aparato posfranquista

POR CARLES SENSO

Portadas realizadas por Artur Heras
Las primeras elecciones democráticas que tuvieron lugar en el Estado español tras amanecer después de la noche franquista reportó en el País Valenciano mucho más que la victoria socialista y la demostración de la tradición progresista de la población. También constató el ínfimo calado de las propuestas nacionalistas, secundadas por la estructuración social en torno a iniciativas de mayor calado, caso del paradigma izquierda-derecha. Formaciones como el Partit Socialista del País Valencià y, sobre todo, Unió Democràtica del País Valencià (que gastó un importante capital en la campaña electoral debido a los buenos augurios) quedaron sin representación parlamentaria. La ciudadanía valenciana escenificó su convicción democrática en mayúsculas, sin que calara la importancia del prisma valenciano para analizar los nuevos retos. Importantes sectores de los partidos nacionalistas mencionados transitaron el camino hacia la introducción en formaciones mayoritarias, caso del PSOE y la UCD. Otros, sin embargo, entendieron que se podía crear la sociedad en la que soñaban desde otros espectros de la vida pública, caso de los medios de comunicación. Fue la creencia de personajes como Ernest Sena o Paco Carrasco, quienes pensaron y comenzaron a edificar la idea de Valencia Semanal en diciembre de 1977. Se formó para ello la empresa Puvasa y se concentró el capital económico necesario gracias a las aportaciones de “comprometidos” con la causa.
La presión del aparato posfranquista llegó a suponer
instalación de un paquete bomba en la puerta de la redacción de VS
Las aportaciones más importantes las realizaron los dos personajes mencionados, más la del empresario Pedro Soler, vinculado al sector naval y familia del mismo Carrasco. Se contrató, además, a una plantilla de periodistas jóvenes cuyo valor se ha multiplicado con el paso de los años, pues dichos trabajadores han ido demostrando su valía profesional hasta introducirse en muchos de los mejores medios de comunicación a nivel estatal e internacional. De entre todos ellos sobresalía (por su papel en el semanario) Amadeu Fabregat, auténtica alma mater de VS (abreviatura que se utilizará a partir de ahora para nombrar al semanario). “Valencia Semanal fue un síntoma de la época, de la Transición democrática y de todos los disturbios y cambios que en ella acontecieron”1. Las palabras de Fabregat reflejan como pocas una síntesis de aquello que fue la publicación valencianista que se convirtió en los últimos años de la década de los setenta en un auténtico referente en el territorio valenciano. VS fue un medio de comunicación fruto de su época, como todos, es de suponer. Pero, introducida dentro de la época de mayores y más acelerados cambios de la historia contemporánea del País Valenciano, el semanario nacionalista fue víctima y afortunado heredero de la coyuntura de la Transición. En la revista de los Fabregat, José Luis Torró, Paco Carrasco, Miguel Ángel Villena, Vicent Andrés Estellés, Pilar López, Rosa Solbes o Ernest Sena se concentró el idealismo propio de los tiempos de cambios y la ilusión propia del final de una época oscura y el principio de días de mayor libertad. También el desencanto por el acontecer del proceso democrático y autonómico y el fracaso por la imposibilidad de poder llevar adelante la iniciativa periodística. VS reunió, en menos de tres años, toda esta espontaneidad de su tiempo.