POR MARIVÍ MARTÍN
La Cuina Furtiva / Desayuno con Viandantes
Artículo relacionado: La rebelión de las tostadas (Bostezo nº8, Valencia y (p)resentimiento)
Durante un par de años unos amigos míos vivieron en la calle de Raga de Valencia, un callejón de apenas dos metros de ancho que se perdió en los recodos de algún plan urbanístico y ha mantenido su trazado medieval hasta hoy. Las ramas de uno de los ficus centenarios del antiguo Huerto de Raga caen sobre este callejón, y a su sombra vivían mis amigos, en una planta baja. Me gustaba visitarles al mediodía porque comer con ellos era comer en la calle: sacar a la puerta de casa la mesita y las sillas, el perol de arroz, los vasos con vino, el trozo de pan y el melón.